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27.10.2011

Rosa de Jericó

La planta de la resurrección

Rosa de Jericó

Rosa de Jericó

Contribuye una especie única, oriunda de Afganistán y Siria. Prolifera en los desiertos de Arabia, Egipto, Palestina y las riberas del Mar Rojo, sin embargo no crecen en la ciudad de Jericó.

¿Por qué se llama Rosa de Jericó?

Se dice que aproximadamente durante el segundo milenio antes de Cristo, comerciantes y hacendados de esta ciudad la traían desde otros lugares lejanos como un poderoso amuleto que utilizaban para bendecir sus casas y sus negocios. Durante esta época la ciudad de Jericó se encontraba sumida en un gran esplendor, la planta adquirió cada vez más fama y terminó por adoptar el nombre de la ciudad que con tanto ardor la acogió.

Es una planta con pequeñas flores blancas que no suelen alcanzar los quince centímetros de altura. Cuando ha florecido, las hojas caen y las ramas se contraen curvándose hacia el centro hasta que toma una forma globosa. En esta fase de su desarrollo el viento del desierto las arranca del suelo y las arrastra a su merced convirtiéndolas en eternas viajeras que se desplazan por estepas y desiertos de otros países y continentes sin respetar fronteras.

Pueden permanecer cerradas y secas durante muchísimos años hasta que la humedad o el contacto con el agua vuelve a abrirlas haciendo que recobren su frescura y su belleza. Es entonces cuando extienden de nuevo sus ramas, abren los frutos y dispersan las semillas, como si volviesen a nacer. Por eso también se la conoce como “planta de la resurrección”.

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CUIDADOS

La Rosa de Jericó no debe estar nunca sumergida en agua completamente, pese a que muchos ejemplares pueden soportarlo. Este es uno de los errores más frecuentes que suelen cometerse cuando se adquiere esta planta sin conocer sus cuidados.

Podemos hacer pasar a la rosa por dos fases durante su cultivo y cuidado: la estación seca y la estación húmeda.

El proceso es muy sencillo de seguir. La rosa es colocada en un cuenco o plato con poco agua, sólo cubriendo las raíces durante la estación húmeda. Si notamos que a la planta le salen hongos en su superficie basta con retirarla del plato donde la tenemos, dejarla secar al aire libre y posteriormente la guardamos en un lugar seco, como una caja de cartón, pasándola así a la estación seca. No obstante, si no queremos guardarla, en estos casos, basta con lavarla y dejar en remojo un rato con agua templada, posteriormente se vuelve a lavar y se coloca en un recipiente con agua cubriendo sólo las raíces.

Tras unos meses podemos repetir este ciclo.

SIMBOLISMO

Peregrina del desierto, viajera incansable y solitaria, La Rosa de Jericó, que inspiró una leyenda, es un preciado amuleto que se utiliza para bendecir los hogares ahuyentando las malas  influencias y atrayendo la paz, el poder y la abundancia al mismo. Confiere suerte en los negocios, habilidad en el trabajo, ofrece salud fuerza, felicidad y, sobre todo, tiene la propiedad de transformar las energías negativas en positivas en el lugar donde se encuentre.

Cuenta la leyenda que estando Jesús orando en el desierto, La rosa de Jericó le perseguía tenazmente arrastrada por los vientos. Se detenía una y otra vez a sus pies y así le acompañaba. Al despertar del alba, la planta se abría con la humedad del rocio y ofrecía al Maestro las gotas de agua posadas sobre sus ramitas. Jesús, sediento tras una noche de oración, calmaba su sed  tomando con sus dedos el agua que le ofrecía la planta.

Agradecido por haberle apagado la sed, la bendijo. Esta leyenda se extendió por todos los continentes y pronto llegaron a considerarla una Flor Divina. En muchos pueblos de la tierra se cree que quien adopta y cuida una Rosa de Jericó atrae para sí mismo y para los suyos, paz, fuerza, felicidad, suerte en los negocios, energías positivas, habilidad en el trabajo y bienestar económico; propiedades incuestionables que el mundo esotérico admite como verdaderas y valoran a esta planta como un valioso amuleto.

DINERO

Si queremos utilizarla para conseguir dinero tenemos que colocarla en un recipiente de cristal de acuerdo con las dimensiones de la planta. Llenamos el recipiente de agua y decimos la siguiente oración: “Rosa Sagrada de Jericó” procúrame el dinero necesario para poder vivir dignamente”. Podemos meter tres o cuatro monedas de color oro en el recipiente y debemos cambiar el agua cada dos días.

Si lo que queremos es eliminar la mala energía tenemos que colocarla en un recipiente lleno de agua el martes o viernes. Cambiamos el agua todos los días y utilizamos la que retiramos para bendecir la casa vertiendo gotas en la entrada del domicilio o negocio y para fregar los suelos y ventanas. Debemos dejar más tiempo la planta en el agua para que continúe absorbiendo las malas vibraciones. De esta manera ese lugar estará protegido de la mala suerte y del infortunio. También se puede utilizar como amuleto que nos protege de la mala suerte dejándola seca en cualquier parte de la casa o llevándola en el bolso o en cualquier bolsillo de la ropa cuando se sale de casa.

Durante el siglo pasado en Europa, incluida España, la Rosa de Jericó se utilizaba como oráculo con las parturientas. Si la usamos en este sentido debemos introducirla en un vasito o recipiente de boca muy estrecha tratando de no mojar la cabeza de la rosa diez días antes del tiempo estipulado para el parto. Por tradición la rosa se abrirá el día del parto. Cuando abandonamos el hospital debemos sacar la rosa del agua y guardarla en una cajita a la espera de otro feliz nacimiento. La rosa, para este uso, se puede transmitir de madres a hijas.

Esta viajera incansable puede acompañarnos durante muchos años de nuestra vida. Podemos ofrecerla como legado a nuestros hijos para que siga protegiendo a nuestros descendientes ya que muchas familias españolas atestiguan haberla tenido durante varias generaciones que han llegado a sumar hasta cien años.