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Al bambú se le agrupa en dos categorías, el de corredera y el de mata. Ambos brotan en ramales, pero las raíces de la variedad corredera común doblan su tamaño cada año, mientras que la variedad de mata sigue procreando raíces de la planta original. Las plantas forman un denso sistema de raíces que actúa como una barrera natural contra la erosión. Estas características lo convierten en un recurso natural muy resistente y fácilmente renovable. Casi todas las variedades pueden ser cosechadas en ciclos de 3 a 7 años, comparado con el ciclo normal de 30 - 60 años que tienen las variedades de madera tradicionalmente usadas para la construcción.
Se trata de un material sin transformación industrial, sin residuos. Además resulta muy fácil de reciclar y sus hojas se usan para forraje.
Reemplazando tan solo en un cuarto la producción anual de la madera de contrachapado, el bambú salvaría la destrucción de 11.000 hectáreas de bosque.
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